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Palabras, aprendizaje y mente

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El poder de tus palabras

Hoy me gustaría compartir contigo una reflexión sobre el extraordinario poder del lenguaje y cómo este moldea, y a menudo define, nuestra experiencia diaria. ¿Te has detenido alguna vez a pensar en la magia que reside detrás de cada palabra que pronuncias?

Secretos del lenguaje

El lenguaje no solo es una herramienta que usamos para describir el mundo; el lenguaje crea nuestro mundo. Imagina por un momento tu mente como una vasta biblioteca. En ella, cada palabra que empleamos no representa simplemente el título de un determinado libro, sino que hace que se abra ese libro lleno de recuerdos, sensaciones, imágenes y emociones. Y es así como comprendemos que las palabras tienen la capacidad de transportarnos a diferentes rincones de esa biblioteca en la que se encuentran todas nuestras experiencias vividas.

Nuestro cerebro, con su maravilloso hemisferio izquierdo pensante y verbal, y el hemisferio derecho, tan lleno de color, sensaciones y emociones, trabaja en equipo para darnos las experiencias que vivimos. Así, las palabras pueden evocar en nosotros todo un torrente de emociones, imágenes y sensaciones.

Artículo Mario Alonso Puig

El poder del aprendizaje

Deseo compartir contigo un secreto que, a pesar de estar a simple vista, a menudo pasamos por alto. Es sobre el poder del aprendizaje y cómo este puede transformar no solo nuestra mente, sino literalmente la estructura misma de nuestro cerebro.

En el momento en el que una persona se compromete a aprender, la anatomía y la fisiología de su cerebro empiezan a cambiar. ¿Te habías parado a pensar alguna vez en eso? No es una mera metáfora, es una realidad científica. Y lo más sorprendente: la reinvención del cerebro humano es una realidad independientemente de la edad. No importa si tienes 20, 40, 70, o 90 años, tu cerebro es capaz de adaptarse y evolucionar.

Es como si el cerebro, al detectar tu compromiso con el aprendizaje, respondiera enviando más recursos para ayudarte en tu camino. Cuando empieza el proceso de aprendizaje, cuando te vuelcas en aprender cosas nuevas, aumenta el riego sanguíneo de la corteza prefrontal y de los hipocampos, se liberan neurotrofinas y, se forman nuevos circuitos neuronales. Esto te ayuda a ser una persona más creativa, a entender mejor los contextos y, a tomar mejores decisiones.

Acción recomendada: Dedica al menos 15 minutos al día durante la próxima semana a aprender algo nuevo. Puede ser leer un libro, ver un documental o, simplemente escuchar un podcast. Y mientras lo haces, imagina ese flujo extra de sangre nutriendo tu cerebro y esa liberación de neurotrofinas que van a ayudarte a ser una persona más inteligente y creativa.

Viaje al lado oculto de nuestra mente

La mayor parte de las cosas que suceden en el inconsciente nos son reveladas si estamos dispuestos a observar y escuchar. Es curioso cómo, en muchos momentos, nos dejamos guiar por corrientes invisibles, como barcos a merced del viento, sin entender realmente de dónde proviene ese soplo que nos empuja. Sin embargo, la causa de muchos de los efectos, ya sean positivos o negativos que experimentamos, reside en ese extenso y profundo océano que es nuestro inconsciente.

Ahora, imagina por un momento que este vasto océano de nuestro inconsciente tuviera islotes escondidos, llenos de tesoros. Para encontrarlos, hay un primer paso esencial que hemos de dar: dejar de considerar que nuestros juicios representan el total de una determinada realidad. Al liberarnos de las cadenas del juicio, nos damos permiso para adentrarnos en esas aguas con una mirada abierta y dispuesta a conocer, descubrir y aprender.

Recuerda que tu hemisferio cerebral izquierdo es el soporte físico de la consciencia, mientras que el hemisferio derecho, el sistema límbico y el cuerpo son el soporte físico del inconsciente. La mente ligada al hemisferio cerebral izquierdo es una mente habituada a juzgar y a etiquetar y, muy poco dada a observar, escuchar y aprender. Es difícil que se nos revele aquello que sucede en ese mundo inconsciente si no hay por nuestra parte una disposición abierta a dejarnos enseñar.

Es conocida la historia del encuentro que hubo entre un filósofo alemán y un maestro Zen. El filósofo ya había ido al Japón con una idea preconcebida de lo que era el Zen. Aquel maestro Zen lo captó rápido y habiéndole ofrecido una taza de té, siguió echando té hasta que este se desbordó de la taza. El filósofo irritado le recriminó su torpeza, a lo que el maestro Zen le replicó: “no es posible que entre algo nuevo en tu mente hasta que primero no la vacíes”. La mente de aquel filósofo estaba tan llena de prejuicios acerca de lo que era el Zen, que no admitía ningún otro conocimiento y ninguna otra experiencia. Aquel comentario le permitió caer en la cuenta, ser consciente, de hasta qué punto se pasaba el tiempo juzgándolo todo como si él fuera el único que estuviera en posesión de la verdad.

A partir de ese momento algo nuevo se abrió en la mente del filósofo y por eso pasó más de tres años de su vida aprendiendo de aquel maestro Zen.

Acción recomendada: Dedica esta semana cinco minutos al día para simplemente observar hasta qué punto pretendes aprender algo nuevo o conocer mejor a alguien cuando no estás dispuesto, no estás dispuesta a hacer un poco de espacio en tu “taza mental”. Es a través de una actitud contemplativa como veremos aquello a lo que previamente estábamos ciegos.

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